Aunque estoy rodeado de dificultades,
tu me protegerás del enojo de mis enemigos. Extiendes tu mano, y el poder de tu mano derecha me salva. El Señor
llevará a cabo los planes que tiene para mi vida, pues tu
fiel amor, oh Señor,
permanece para siempre.
No me abandones, porque tu me creaste.
Salmo 138:7-8