A veces me gusta mirar un poquito para atrás y recordar como
eran las cosas antes, o tener una visión alejada de lo que fue en ese momento.
Sin animos de entristecerme sino de poder hacer una comparación entre ese
pasado y mi vida actual. Es un ejercicio que vengo haciendo hace unos días y
que sin duda me sirve muchísimo para descubrir como cambió mi realidad… y
espero que siga sucediendo así. Puedo reconocer personas, momentos, conductas,
costumbres que ya no están, que cambiaron y que siguen haciéndolo. Son cambios
tan grandes y significativos que a veces no puedo entender como fue, en que
momento pasó, que todo se transformó tanto.
Para nada trato de
pecar de nostálgica, al contrario, puedo ver un cambio tan drástico que me hace
sentir bien conmigo misma por haber podido dejar tantas cosas atrás y aún asi
no extrañarlas. No tiene que ver con un logro propio, le debo todo esto a mi
creador. Él pensó mi vida desde antes que mamá me tuviera en su panza, y como
nos da poder de decisión, permitió que sucedieran muchísimas cosas, que en su
momento trajeron dolor, pero que sin duda, no fueron en vano. Y cuando hablo de
dolor, me refiero a cosas graves como casi perder a mi mamá. Puedo decir que
por mis malas decisiones me alejé tanto que perdí todo, así como hizo el hijo
pródigo, fui, repartí y perdí todos los regalos de papá. Me bañé en barro,
compartí el lugar con los cerdos y vendí mi corazón a personas en vano. Perdí tiempo, lágrimas, inocencia y límites…
y aun así puedo reconocer que mi Dios estaba conmigo, que siempre me llamó, que
tocó a mi puerta, que esperó a que le abra y que muchísimo tiempo tarde en
abrirle esa puerta que yo sola podía abrir.
Y fue en medio de esa oscuridad, que el se volvió mi luz,
tocó mi corazón y me pidió que tomara una decisión y que dejara esa vida inútil
para seguirlo a él, que me jugara completamente por su amor, que valía la pena.
Y así como me lo pidió me dio las fuerzas para lograrlo, me rescató, me limpió,
me restauró y me puso ropas nuevas.
Y es así como fue hablando a mi vida estos
últimos meses, sigue cambiándome, y me da de su amor día a día y de su poder
para romper con todo eso que me ata y me aleja de él. Él me habla como si
estuviera susurrándome al oído, llega a mi corazón como nadie lo hizo, me da
gozo para ser felíz verdaderamente, me abraza de tal manera que siento que
estoy acurrucada en su mano, seca mis lágrimas y me consuela cuando siento que
me caigo y no puedo más, pone angeles a mi alrededor para mostrarme de su amor,
e inunda mi vida de esperanza. Anhelo cada día estar con él, aprender más de él
y que me moldee de tal forma que pueda usarme para SU propósito. GRACIAS DIOS
POR HABERME REGALADO UNA VIDA NUEVA, POR HABER HECHO UN CAMBIO RADICAL, POR
SABER QUE NUNCA ME VAS A DEJAR. TE AMO.
Anhelo, deseo, me muero por estar contigo,
Te busco, hoy ruego, PERMANECER, TODA MI VIDA AQUÍ.