domingo, 24 de junio de 2012


A veces me gusta mirar un poquito para atrás y recordar como eran las cosas antes, o tener una visión alejada de lo que fue en ese momento. Sin animos de entristecerme sino de poder hacer una comparación entre ese pasado y mi vida actual. Es un ejercicio que vengo haciendo hace unos días y que sin duda me sirve muchísimo para descubrir como cambió mi realidad… y espero que siga sucediendo así. Puedo reconocer personas, momentos, conductas, costumbres que ya no están, que cambiaron y que siguen haciéndolo. Son cambios tan grandes y significativos que a veces no puedo entender como fue, en que momento pasó, que todo se transformó tanto.
 Para nada trato de pecar de nostálgica, al contrario, puedo ver un cambio tan drástico que me hace sentir bien conmigo misma por haber podido dejar tantas cosas atrás y aún asi no extrañarlas. No tiene que ver con un logro propio, le debo todo esto a mi creador. Él pensó mi vida desde antes que mamá me tuviera en su panza, y como nos da poder de decisión, permitió que sucedieran muchísimas cosas, que en su momento trajeron dolor, pero que sin duda, no fueron en vano. Y cuando hablo de dolor, me refiero a cosas graves como casi perder a mi mamá. Puedo decir que por mis malas decisiones me alejé tanto que perdí todo, así como hizo el hijo pródigo, fui, repartí y perdí todos los regalos de papá. Me bañé en barro, compartí el lugar con los cerdos y vendí mi corazón a personas en vano. Perdí tiempo, lágrimas, inocencia y límites… y aun así puedo reconocer que mi Dios estaba conmigo, que siempre me llamó, que tocó a mi puerta, que esperó a que le abra y que muchísimo tiempo tarde en abrirle esa puerta que yo sola podía abrir.
Y fue en medio de esa oscuridad, que el se volvió mi luz, tocó mi corazón y me pidió que tomara una decisión y que dejara esa vida inútil para seguirlo a él, que me jugara completamente por su amor, que valía la pena. Y así como me lo pidió me dio las fuerzas para lograrlo, me rescató, me limpió, me restauró y me puso ropas nuevas. 
Y es así como fue hablando a mi vida estos últimos meses, sigue cambiándome, y me da de su amor día a día y de su poder para romper con todo eso que me ata y me aleja de él. Él me habla como si estuviera susurrándome al oído, llega a mi corazón como nadie lo hizo, me da gozo para ser felíz verdaderamente, me abraza de tal manera que siento que estoy acurrucada en su mano, seca mis lágrimas y me consuela cuando siento que me caigo y no puedo más, pone angeles a mi alrededor para mostrarme de su amor, e inunda mi vida de esperanza. Anhelo cada día estar con él, aprender más de él y que me moldee de tal forma que pueda usarme para SU propósito. GRACIAS DIOS POR HABERME REGALADO UNA VIDA NUEVA, POR HABER HECHO UN CAMBIO RADICAL, POR SABER QUE NUNCA ME VAS A DEJAR. TE AMO.
Anhelo, deseo, me muero por estar contigo,
Te busco, hoy ruego, PERMANECER, TODA MI VIDA AQUÍ.