martes, 13 de diciembre de 2011

Las personas consagradas obedecen la Palabra de Dios, incluso aunque piensen que no tiene sentido.
Otro aspecto de una vida completamente consagrada es la c o n f i a n z a. Abraham siguió la guía de Dios sin saber ADÓNDE lo llevaría. Ana esperó el tiempo perfecto de Dios sin saber CUANDO sería. María esperaba un milagro sin saber CÓMO. José confió en el propósito de Dios sin saber POR QUÉ las circunstancias se dieron como se dieron. TODOS ELLOS SE ENTREGARON A DIOS POR COMPLETO.

Esta es la paradoja : la victoria viene de rendirse. La entrega no nos debilita, nos fortalece.